Durante la época prepandemica en España, cuando los pequeños negocios todavía estaban en lo más alto y el teletrabajo era algo muy ocasional, las televisiones locales buscaban a los jóvenes para grabar noticias o reportajes.

Y uno de esos chicos fui yo, donde grabé y edité, en un magacín de verano, hice mis prácticas de fp en la tele municipal de Marbella, rodé un videoclip y, en uno de ellos, trabajé como camara, realizador y editor: en M95.

En esta televisión decana en Marbella, liderada en aquel entonces por el Sr. Pernía, nos reunía en su despacho para hablar de todo, con la confianza de no sólo un jefe, sino de un amigo.

La magia de un despacho, el nacimiento de los sueños.

Y en ese entonces, descubrí la magia que envuelve un despacho. Un lugar donde nacen los sueños de las personas, donde terminan y comienzan otros muy diferentes, donde se debate y se piensa de todo. Y donde tranquilamente se puede charlar como si el tiempo se parase.

El comienzo del Despacho de Noé

Por ello, os presento este blog, el Despacho de Noé, un lugar donde puedo charlar con vosotros, y compartir ideas, opiniones, con la esencia de un entorno corporativo, pero con la total confianza de un amigo.

Espero, honestamente, que disfruten del contenido de este blog, que puedan compartirlo con las personas que puedan estar interesados, y como no, tienen la puerta de mi despacho abierta para que puedan hablar y comentar lo que quieran.

Bienvenidos al Despacho de Noé, el primer despacho donde no te van a recriminar ni despedir.