Sobre Noé

Quién, qué y por qué

Este despacho nació de la necesidad de tener un lugar donde sentarse a pensar sin que nadie te interrumpiera para preguntarte si ya habías visto la última serie.

Por qué un despacho

La imagen de un despacho me resulta honesta. No es una terraza de café donde todo es improvisado, ni una sala de conferencias donde todo es protocolo. Es un espacio intermedio: hay una mesa, hay papeles, hay algo pendiente de resolver, pero también hay una ventana y tiempo para mirar por ella.

Aquí escribo sobre lo que me parece relevante, lo que me irrita, lo que me sorprende y lo que merece más atención de la que suele recibir. No tengo un tema. Tengo una manera de mirar.

Las cuatro sillas del despacho

Con el tiempo, los textos fueron encontrando su sitio en cuatro categorías que son más bien cuatro estados de ánimo: Opiniones es donde digo lo que pienso con la esperanza de que alguien lo rebata bien. Recomendaciones es donde comparto lo que vale la pena, sin ranking ni estrellas. Historias es el lugar de las crónicas. Y Conversaciones es donde traigo a alguien que sabe más que yo de algo y hablamos.

Sobre el tono

Intento escribir como hablo cuando me interesa lo que cuento. Sin pretensiones académicas pero con cierto rigor. Con humor cuando surge solo. La seriedad no está reñida con la legibilidad.

Si algo de lo que leas aquí te provoca ganas de contestar, la puerta del despacho está abierta en la página de contacto.